blog - sr kentucky

Sr. Kentucky

1024 681 Oido Colina
  • 2

Aquí estoy, sentado en el jardín de mi Colina mirando a la gran montaña de Montserrat, tratando que su magia milenaria reconfigure todo el desorden que llevo instalado en mi cabeza desde que volví de marte. Vivir sigue siendo lo mas complejo que existe y más cuando parece que dejas de entender el tablero, las reglas y el objetivo del juego de la vida.

Ya queda poco para hacer un año desde que conocí al señor Kentucky. Sigue pareciéndome imposible que lo que nos pasó pudiese haber sido real o solo un producto mas de mi imaginación, pero los dos sabemos que lo que pasa dentro de aquellos boxes se hace difícil de encajar en cualquier definición terrestre.

Allí estaba, en agosto pasado, en la nave VH, box 727, entre todo el amasijo de tubos interminables conectados a mi pecho morfínico incapaz de distinguir los sueños de la realidad, creyendo que hablaba con Dios, con enfermeras aladas, esperando cada mañana algún mensaje mesiánico de los doctores. No sabía que día era, ni cuanto tiempo llevaba allí, cuando de repente algo se incorporó a mi historia espacial. La enfermera Lilith me pasa una nota que dice:

¡Que pasa chaval, me han contado tu historia de que querías

colar un paquete de tabaco en el box, jaja!. ¡Qué Cabrón!

¡Tu eres de los míos! O no sabias donde ibas o estas lo suficiente

loco para no ser como el rebaño. Yo me muero de ganas de

comerme un Pollo Kentucky. ¡Te lo juro! ¡Que ganas tengo!

Cualquier día conseguiré colarlo. Por cierto ¿Tu como saldrías

de una habitación con una única puerta y cerrada con llave?

Firmado: “pasajero del box 717”

Estaba rodeado de tanto dolor que me parecía imposible que nada me hiciera sonreír, pero esa nota lo hizo. Tenía que contestarle. Sin casi fuerzas para sostener un boli entre mis dedos lo hice:

Hola Pasajero del box 717, la verdad es que no sabía

donde iba, pero no intentar colar tabaco era como

renunciar a la ultima calada de felicidad si el viaje no era

de vuelta. Me imaginé sentado en un rincón de este Box,

fumando tranquilo y dejándome ir. Tampoco sé si soy más

oveja que pastor, pero lo que si tengo claro que la montaña

me tira más que la playa. Y con respecto a la llave y la puerta,

veamos, creo que la rompería a putos pedazos si tuviera

la fuerza necesaria para hacerlo, pero no puedo abrir

ni una botella de agua sin la ayuda de los dientes.

Lo único decente que se me ocurre para tu acertijo sería

esperar a que alguien abriese esa puerta desde el otro lado.

Un abrazo desde el Box 727.”

Este insípido intercambio epistolar lo cambio todo. Esperar a recibir una nota de vuelta consiguió que cerrar los ojos cada noche tuviese algún sentido. La ilusión necesaria de compartir algo con alguien que estaba viviendo lo mismo que yo, en el mismo lugar y al mismo tiempo, le ponía contenido al continente.

Una nueva nota no tardó en llegar, esta vez fue el enfermero Gabriel en el turno de mañana quien me la trajo:

¡Joder Chaval ¡Si una puerta está cerrada y no

tenemos la llave, es porque no tenemos que abrirla!

Te diré algo, siempre estamos en el lugar que debemos estar,

así que olvídate de la celda que ocupas y céntrate

en la jaula que eres. Por cierto, mi número preferido es el cero,

¿A que no sabes por qué? Ah, y explícame cual es el tuyo,

que me encanta la numerología.

P.D: Quiero Pollo del Kentucky.

Firmado: “pasajero del box 717”

Aproveché la salida de Gabriel para devolverle este mensaje:

Hola, espero que no te sepa mal Sr. box 717,

pero desde hoy te voy a llamar “Sr. Kentucky”.

Deja ya de pensar en el puto pollo que aquí no se

puede comer cosas de afuera

¡Como te va a gustar el número Cero!

¡Es el numero de la banca cojones!

¡Si multiplicas por cero todo desaparece, es la nada!

¡Si hasta en las mesas de los casinos lo ponen en verde

para que te enteres bien cuando sale y te quede claro

que ellos siempre ganan! Empezabas a caerme bien cabrón.

Mi número preferido es el 17, como avance te diré

que lo llevo tatuado. Mis iniciales con su numero

asociado en el alfabeto suman 17 y mi fecha de nacimiento

sumada también. Aunque el 17 llegó a mi vida antes

de conocer esos detalles. Te quiero preguntar algo:

¿Tu crees que morir es mejor o peor que estar vivo?

Un Abrazo Sr.Kentucky, desde el Box 727.”

El día de mi despedida del Box 727 llegó. Deseando volver a mi Colina allí estaban todos para despedirse de mi, Lilith, Gabriel y todos los doctores y miembros de la tripulación. El señor Kentucky faltó, porque consiguió burlar todos los controles de seguridad y colar el pollo. Su cuerpo no soportó el embate de ese alimento industrial y su sistema inmunológico no pudo contra él. Se murió sin conocerme, sin ver la luz del otro lado del box 717, pero habiendo consumado su voluntad.

Ya atravesando la puerta del hospital hacia la calle, Gabriel me acerco el último mensaje de Kentucky:

Quiero comerme ese pollo frito como si fuese

lo último que hago en esta vida. Este pollo que

estoy a punto de comer representa todas aquellas

cosas que no he tenido el valor de hacer ni de decir.

Son todas las mochilas cargadas sobre mis hombros

durante años. Y con respecto a lo de vivir o morir,

es mejor ser lo que uno quiere ser. Estar vivo y no hacer

lo que uno quiere es lo mismo que estar muerto.

Así que le entro al pollo. ¡Te contare la experiencia!

Firmado: Sr, Kentucky

Pasaron muchos meses desde ese día y sigo sin saber si el Sr.Kentucky fue real, un producto de mi mente morfínica o tal vez un plan urdido por Lilith y Gabriel para verme sonreír. De todas formas, para mi Sr.Kentucky existirá siempre. Le quiero y voy a echarle de menos. Este cigarro que ahora enciendo, que puede ser el último, me lo fumo a su salud.

Firmado: Ocupante del box 727.

1 comentario
  • Judit
    RESPONDER

    Impresionante. Me ha encantado. Te he encontrado hoy de casualidad en Instagram, al darle me gusta a una de mis fotos, y eso que no suelo mirar quien le da a Like🙃. Que gran encuentro. Espero leer muchos más relatos.

Dejar una Respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.